Bodega Miquel Pons culmina 2024 con la modernización de sus instalaciones en “El Molí de Vent”

Un antiguo molino renovado para la producción de vinos exclusivos

Miércoles 08 de Enero de 2025

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La bodega Miquel Pons, ubicada en La Granada, ha finalizado el 2024 con un importante paso en su trayectoria: el traslado de todos los procesos de micro vinificación a su nueva bodega en la finca "El Molí de Vent", situada a escasos 400 metros de la sede principal. Este cambio, que supone una modernización de sus instalaciones y una transformación integral hacia la producción ecológica, forma parte de un ambicioso proyecto que busca combinar innovación vinícola y enoturismo en la comarca del Alt Penedès.

La finca "El Molí de Vent", que ha sido renovada respetando su estructura original, es un antiguo molino que también fue utilizado en el pasado para la elaboración de vino. Después de un extenso proceso de rehabilitación, la nave ha sido adaptada para cumplir con las necesidades técnicas actuales, lo que ha permitido a la bodega trasladar allí la producción de sus vinos de finca más exclusivos. Entre ellos destacan variedades como la Malvasía de Sitges, el tempranillo, el muscat y el poco habitual Xarel·lo Rojo, todas ellas elaboradas en pequeñas tiradas que buscan expresar al máximo el carácter del viñedo.

Con las instalaciones ya a pleno rendimiento, la bodega Miquel Pons apuesta por la continuidad de su legado familiar a través de la nueva generación, liderada por Pere Pons Mercadé, que asume el rol de enólogo, y Miquel Pons Serra, al frente de la dirección comercial. Ambos están impulsando una modernización de los procesos productivos y, al mismo tiempo, están consolidando la transición de toda la producción hacia la certificación ecológica, un cambio que refleja el compromiso de la familia con la sostenibilidad y la preservación del entorno.

El traslado de las micro vinificaciones a la nueva bodega no es solo un paso técnico, sino también estratégico, ya que la finca "El Molí de Vent" forma parte de un proyecto más amplio para potenciar el enoturismo. En este espacio, que cuenta con 20 hectáreas de viñedos, la familia Pons quiere ofrecer experiencias que combinen la divulgación de su producción histórica con actividades culturales y sociales. Los viñedos, que producen unas 6.000 kilos de uva por hectárea, están plantados con variedades tradicionales como Xarel·lo, Macabeo y Tempranillo, todas ellas seleccionadas para transmitir en cada vino la esencia del "terroir" del Alt Penedès.

Este verano, la bodega ya ha comenzado a dar uso a las nuevas instalaciones con la celebración de eventos especiales. En septiembre, organizaron una cena de maridaje y una sesión de cine al aire libre en el marco del Festival Transhuman, lo que marcó la primera actividad pública de presentación de la nueva bodega. Para 2025, el plan de la familia es intensificar el uso del espacio, consolidar la producción que se ha trasladado a esta nueva sede y poner en marcha varios proyectos complementarios que están en desarrollo.

La finca "El Molí de Vent" no solo será el centro operativo de la micro vinificación, sino también un punto de encuentro para visitantes y amantes del vino. La intención es convertirla en un polo de atracción enoturística, con actividades que combinen la cultura del vino con la historia familiar de la bodega. Además, se está trabajando en la ampliación de la zona de crianza en barricas, la creación de un pequeño museo dedicado a la vida rural, una tienda de productos de la bodega y, en un futuro, la recuperación de la antigua masía ubicada en la finca para añadir servicios adicionales enfocados en los visitantes, como alojamiento rural o espacios para actividades privadas.

La familia Pons ha apostado siempre por la elaboración de vinos y cavas que expresen la singularidad de las variedades autóctonas del Penedès. Con este proyecto, buscan revalorizar aún más sus productos más exclusivos, aquellos que tienen un mayor tiempo de crianza y que son elaborados a partir de uvas seleccionadas de sus viñedos históricos. Este proceso de recuperación de variedades locales también es clave en la estrategia de la bodega, que ha incluido en sus micro vinificaciones vinos poco habituales en la zona, como el Xarel·lo Rojo, una variedad que estaba prácticamente perdida y que están rescatando para ofrecer vinos únicos y diferenciados.

Con la nueva generación al frente y con unas instalaciones renovadas y adaptadas a los tiempos actuales, Miquel Pons quiere reforzar su posicionamiento en el mercado como una bodega que combina tradición y modernidad, haciendo de la finca "El Molí de Vent" un lugar clave para la experiencia enoturística en el Alt Penedès. La familia busca ofrecer algo más que vino: una inmersión en su historia, su territorio y su forma de entender la elaboración vinícola.

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