Perfil del comprador de vino en España: cauteloso, informado y con presupuesto limitado

El consumidor de vino español más exigente que nunca en tiempos de incertidumbre

Jueves 06 de Junio de 2024

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El GfK Euro Clima de Consumo de abril muestra que las expectativas económicas de las familias en España han mejorado respecto al año anterior, aunque esta mejora no se ha traducido en un aumento significativo del consumo o el ahorro. Este contexto económico también afecta al sector del vino, un bien de consumo clave en el ámbito de la alimentación y las bebidas.

La consultora GfK, conocida por su índice de confianza del consumidor en 30 países europeos, ha destacado que, aunque los españoles tienen mejores expectativas sobre sus ingresos futuros, persiste la cautela debido a la reciente inflación y la incertidumbre económica. En el sector del vino, esta cautela se traduce en un consumo moderado y una tendencia hacia productos de precio medio o bajo, en lugar de inversiones en vinos premium.

Las previsiones de ingresos en España han alcanzado valores positivos (+1) por primera vez desde julio del año pasado, lo cual es una señal alentadora. De este modo, los datos de la consultora se alinean con la tendencia del consumo de vino en España, actualmente al alza según los últimos informes del OEMV.

Sin embargo, la disposición a comprar, aunque ha mejorado cuatro puntos en abril, sigue en valores negativos (-15). Esto sugiere que los consumidores españoles aún no están dispuestos a aumentar su gasto en productos no esenciales, como pueden ser los vinos de alta gama.

En este contexto, los productores y distribuidores de vino deben adaptar sus estrategias para atraer a un consumidor más cauteloso. Ofrecer vinos de buena relación calidad-precio y destacar los beneficios y la tradición del producto pueden ser enfoques efectivos. Además, las promociones y descuentos temporales pueden incentivar las compras en un mercado todavía marcado por la incertidumbre económica.

A nivel europeo, la disposición a comprar sigue siendo baja, lo que también afecta a las exportaciones de vino español. Países como Francia (-34) y Reino Unido (-35) muestran una gran cautela en el consumo, lo cual puede influir negativamente en las ventas internacionales. En estos países los compradores es posible que se decanten por vinos de precio menor o vinos con buena relación calidad-precio. Por otro lado, las previsiones de ahorro han mejorado en Europa, especialmente en Suecia (+47), Luxemburgo (+42) y Lituania (+41), lo que podría indicar una futura capacidad de gasto en productos de mayor valor añadido, incluido el vino de alta gama, una vez que la confianza del consumidor se recupere por completo.

La expectativa de una moderación en la inflación en España (-6) y en la UE (-14) es otro factor positivo a largo plazo. Si los precios se estabilizan, los consumidores podrían sentirse más seguros para gastar en bienes de consumo como el vino. Además, el sector del vino debe estar atento a las fluctuaciones de la inflación y ajustar sus precios y estrategias de marketing en consecuencia.

En conclusión, aunque las expectativas económicas de las familias españolas han mejorado, el sector del vino todavía se enfrenta a retos significativos, día a día, debido a la cautela general en el consumo. Los consumidores se piensan bien en lo que gastan cada euro, y evalúan como nunca las opciones de compra. Por su parte, los productores y distribuidores deben centrarse en ofrecer productos accesibles en precios y a la vez de alta calidad, o de la mejor calidad posible, mientras monitorizan de cerca las tendencias económicas y de consumo para ajustar sus estrategias y aprovechar cualquier mejora en la confianza del consumidor. A medida que esta confianza aumenta los compradores podrán optar por vinos de mayor gama.

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