Exceso de stocks y complejas regulaciones amenazan el futuro del vino en EEUU

Las bodegas de EEUU buscan soluciones creativas para enfrentar el exceso de inventario y las regulaciones

Lunes 13 de Mayo de 2024

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El panorama actual del sector vitivinícola en Estados Unidos presenta una serie de retos y cambios que están moldeando de manera significativa la industria. Desde una fluctuación en los precios hasta un incremento en la regulación, los productores de vino estadounidenses se enfrentan a una época de incertidumbre, aunque no todo es sombrío, pues también surgen oportunidades insospechadas que podrían señalar el comienzo de una recuperación.

Para empezar, el precio del vino genera interés tanto en consumidores como en productores. Según Rob McMillan, vicepresidente ejecutivo de la división de vinos del Silicon Valley Bank, el sector ha estado atravesando por momentos difíciles, con ventas estancadas y un exceso de inventario que complica aún más la situación. No obstante, McMillan también apunta a algunos signos alentadores, como el leve aumento en las ventas durante los últimos meses del año pasado, y un interés renovado por parte de consumidores jóvenes en variedades como el Pinot Grigio y mezclas de blancos.

Este interés renovado es fundamental, dado que el envejecimiento demográfico del consumidor tradicional de vino ha sido una preocupación constante para la industria. Además, la visita a las regiones vinícolas muestra indicios de recuperación, aunque todavía no se alcanzan los niveles previos a la pandemia. Esto sugiere que, aunque lentamente, podría haber un retorno al interés por el turismo enológico, especialmente después de que los viajeros estadounidenses completen sus viajes de "venganza" pospandemia y decidan invertir nuevamente en experiencias locales como las degustaciones de vino en Napa.

Uno de los mayores problemas actuales es el exceso de inventario. Según McMillan, la relación entre las botellas en inventario y las botellas vendidas es alarmantemente alta, lo que ha llevado a una situación en la que restaurantes y distribuidores reducen sus pedidos. Esta situación ha obligado a muchas bodegas a replantearse sus estrategias, optando por degradar vinos a una segunda etiqueta más económica para proteger la imagen de sus marcas principales.

Pero ¿qué sucede con las botellas ya embotelladas que no se venden? Existe una empresa emergente que ofrece un servicio de reetiquetado, permitiendo a las bodegas reposicionar sus productos a un precio más accesible sin dañar su imagen de marca. Este tipo de soluciones creativas puede ser una vía para manejar el exceso de inventario de manera efectiva, al tiempo que se ofrece al consumidor la oportunidad de acceder a vinos de calidad a precios más bajos.

En cuanto al envío directo al consumidor (DTC), las regulaciones estatales representan un reto constante. La complejidad de las leyes que regulan este aspecto es considerable y está en constante evolución. Steve Gross, vicepresidente de relaciones estatales del Wine Institute, expuso cómo las legislaturas estatales están imponiendo cada vez más restricciones, complicando la capacidad de las bodegas para vender directamente a los consumidores en muchos estados. Esto no solo afecta a los productores, sino también a los consumidores, que se ven privados de la posibilidad de comprar vinos directamente de sus bodegas favoritas en varios estados.

Por otro lado, la preocupación por el medio ambiente también está llevando a varios estados a considerar legislaciones sobre el reciclaje de botellas, lo que podría implicar nuevos retos y costes para las bodegas. Por ejemplo, en California, el estado con mayor consumo de vino, se ha aprobado una ley que obligará a las bodegas a participar activamente en el reciclaje de botellas.

A medida que navegamos por estos tiempos complejos, lo que queda claro es que la industria del vino en Estados Unidos está en un punto de inflexión. Los retos son muchos, pero también lo son las oportunidades para aquellos que logren adaptarse y evolucionar. Desde la adaptación a nuevas regulaciones hasta la captación de un público más joven y diverso, el futuro del vino en Estados Unidos podría estar marcado tanto por la innovación como por la tradición. Lo que es seguro es que los próximos años serán decisivos para definir el rumbo de esta industria tan emblemática.

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