La industria del vino española está valorada en €20.000 millones y genera más de 360.000 puestos de trabajo

La cadena de valor del vino, un motor económico para España

Miércoles 29 de Noviembre de 2023

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El sector vitivinícola en España ha experimentado cambios significativos en los últimos años, reflejados en un informe reciente de Analistas Financieros Internacionales. Este análisis, relativo al pasado año 2022, revela una disminución en la producción de vino en comparación con los niveles alcanzados en 2018, una tendencia que señala transformaciones importantes tanto en el panorama económico como en el social del país.

En 2018, la producción vitivinícola de España superaba los 45 millones de hectolitros, marcando un hito en la historia de esta industria. Sin embargo, en 2022, esta cifra ha disminuido en un 19,4%, una caída notable que también se refleja en términos de valor, aunque en menor medida, con una reducción del 11,8%. Esta disminución puede atribuirse a diversos factores, pero uno de los más relevantes son las condiciones climáticas adversas, exacerbadas por el cambio climático. Fenómenos meteorológicos extremos han afectado no solo al cultivo de la vid, sino a la agricultura en general, ocasionando pérdidas anuales que pueden superar el 6% del valor de la producción agraria, según estudios recientes como el de Resco (2022).

El impacto de estas circunstancias no se limita solo a la producción, sino que también ha influido en la contribución del sector primario al Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Mientras que en 2018 representaba el 2,8% del PIB a precios de mercado, en 2022 esta cifra ha disminuido al 2,3%, evidenciando una reducción en la relevancia del sector agrícola en la economía española.

Con todo, tal y como adelantamos este verano en Vinetur, el vino fue la bebida más exportada de España en 2022 y el tercer alimento más vendido en el mundo, después del cerdo y el aceite de oliva, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Así las cosas, el sector vitivinícola sigue desempeñando un papel fundamental en la economía de España. El valor añadido bruto (VAB) generado por este sector, considerando impactos directos, indirectos e inducidos, se estima en más de 20.330 millones de euros. Esta cifra representa cerca del 2% del PIB español, subrayando la importancia económica del vino en el país. De esta contribución, más de 11.040 millones de euros provienen directamente de la actividad vitivinícola, mientras que los efectos indirectos e inducidos suman más de 9.290 millones de euros.

La relevancia del sector también se manifiesta en el ámbito del empleo. Se estima que la industria vitivinícola ayuda a mantener más de 363.980 puestos de trabajo en España, lo que representa aproximadamente el 2% del empleo nacional. De estos, más de 201.795 empleos son generados directamente por el sector, mientras que los restantes se deben al efecto arrastre sobre otras actividades económicas.

Las actividades de elaboración y comercialización del vino tienen una notable contribución económica, con una aportación directa al VAB estimada en 6.095 y 12.316 millones de euros, respectivamente. Además, estas actividades generan significativas oportunidades de empleo, con más de 103.980 y 218.605 puestos de trabajo directos, respectivamente.

El sector vitivinícola también desempeña un rol importante en la contribución a las arcas públicas. Se estima que su aportación, considerando solo el efecto directo, asciende a alrededor de 4.495 millones de euros. Esta suma se desglosa en más de 1.585 millones de euros en cotizaciones sociales a la Seguridad Social, 1.125 millones en Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), más de 1.070 millones en Impuesto de Sociedades, y unos 695 millones en Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Estas cifras resaltan la relevancia fiscal del sector, siendo las Cotizaciones Sociales y el IVA las partidas más significativas en términos de aportación al erario público.

Por último, es importante mencionar el impuesto sobre productos intermedios, que grava el vino de uvas frescas y mosto de uva, así como el vermut y otros vinos aromatizados, con una recaudación general de aproximadamente 20 millones de euros en 2020. Este impuesto representa otra fuente de ingresos para el estado, proveniente de un sector vital para la economía y la sociedad españolas.

El sector vitivinícola en España, a pesar de enfrentar desafíos significativos relacionados con el cambio climático y las fluctuaciones en la producción, sigue siendo un pilar económico y social de gran importancia. Su contribución al PIB, al empleo y a las finanzas públicas subraya su papel clave en la economía nacional, destacando la necesidad de políticas y estrategias que apoyen su sostenibilidad y crecimiento a largo plazo.

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