El sector vitivinícola portugués al borde del colapso

Paulo Amorim

Miércoles 21 de Septiembre de 2022

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Carta abierta de Paulo Amorim, Presidente de la Asociación Nacional de Comerciantes y Exportadores de Vinos y Espirituosas (ANCEVE)

Paulo Amorim
Paulo Amorim, presidente de ANCEVE

El mes pasado, la portuguesa ANCEVE (Asociación Nacional de Comerciantes y Exportadores de Vinos y Espirituosas) alertó de que el continuo aumento de los precios de las materias primas, materiales de envasado, transporte y costes en general, está provocando que numerosos pequeños y medianos productores, que constituyen el grueso del tejido empresarial del sector vitivinícola portugués, esté al borde de la quiebra. Esta situación ocurrió en el mismo momento en que se acercaba una nueva cosecha.

Los precios del combustible se dispararon. El gasóleo agrícola, un producto tan sensible para la agroalimentación, ha crecido exponencialmente. No tiene sentido que el estado cobre tantos impuestos en este rubro.

Los fertilizantes y otros materiales agrícolas esenciales se han más que duplicado. La electricidad subió brutalmente. Las cajas de cartón suben un 125%, pasando de 400€ a más de 900€ el mil. Las botellas ya se han multiplicado por cuatro este año, de 0,18 € en 2021 a 0,27 € en 2022, un aumento del 50 % para una botella estándar. Las etiquetas también subieron un 50%. Los corchos 20%. Cápsulas 30%. Todos los proveedores ahora cobran a los productores por el transporte de materiales, que antes estaba incluido en los precios. Y comenzaron a exigir el pago contra entrega a los pequeños y medianos productores, no otorgando plazos, como ocurría antes.

Por otro lado, todavía existen enormes problemas en el abastecimiento de materiales de embotellado, especialmente vidrio y cartón.

El coste del transporte se ha disparado: por ejemplo, el coste de enviar un pallet de vino desde Lisboa al Algarve era de 35€ y ahora es de 65 €. Además, al productor se le cobran tarifas adicionales por combustible, que antes no existían.

Por otro lado, la mano de obra escasea, en un momento crucial de la cosecha. Y la legislación sigue sin adaptarse a la realidad, sin flexibilidad alguna. A modo de ejemplo, si un trabajador con salario mínimo acepta, por hipótesis, trabajar los sábados, para intentar aumentar su remuneración, acaba recibiendo menos dinero a final de mes, ya que la subida automática de escalón le perjudica drásticamente.

Los productores solo pudieron aumentar sus precios de venta en alrededor de un 10%, por lo que la gran mayoría mostrará grandes pérdidas al final del año, si logran llegar allí.

Por todo ello ANCEVE pidió al Gobierno portugués que acceda a acelerar un plan extraordinario de apoyo al sector vitivinícola, un sector que lleva muy lejos el nombre de Portugal pero que está siendo estrangulado por la brutal subida de costes.

Cabe señalar que, tal y como se ha informado, las exportaciones nacionales de vino cayeron un 0,85% en julio, hasta un total de 82 millones de euros. En los siete primeros meses del año, el sector registró una caída del 1,34%, hasta casi los 514 millones de euros. Eso es 6,9 millones de euros menos que en 2021.

Respuesta del Gobierno Portugués

Concretamente ANCEVE solicitó al Gobierno en agosto:

  1. Apoyo de tesorería sin intereses para que Bodegas Cooperativas y compradores de uva puedan pagar a los viticultores por la uva justo después de la vendimia y devolver la ayuda a lo largo de 2023.
  2. Los precios del combustible se dispararon. El gasóleo agrícola, un producto tan sensible para la agroalimentación, pasó de 0,83 € a casi 1,80 € el litro. No tiene sentido que el estado cobre tantos impuestos en este rubro. Se debe implementar un refuerzo de apoyo asertivo en esta área.
  3. Apoyo a la inversión en barricas/cubas de madera para crianza de vinos (en 2021 hubo apoyo a acero inoxidable).
  4. Vidrio - apoyo para el "almacenamiento" de botellas (dada la escasez en el mercado y el continuo aumento de los precios), a enmarcarse legalmente, en diálogo con la Unión Europea.
  5. Promoción - en el ámbito de los programas de promoción del vino, crear una línea específica para pequeñas/medianas empresas, con aplicaciones muy sencillas y tarifa plana de apoyo a la imagen de Vitis, para realizar acciones de promoción a partir de enero de 2023, medida a ser legalmente enmarcada, también en diálogo con la Unión Europea.

Y lo que pasó fue que sólo el gasóleo agrícola merecía algo de atención, a pesar de que los precios en Portugal continuaban, aun así, muy por encima que, por ejemplo, en la vecina España.

El resto de medidas anunciadas a "bombo y platillo" es básicamente una herramienta que, en la práctica, "ayuda" a las empresas a endeudarse cada vez más.

Y el plan anunciado recientemente por la ministra de Agricultura es una medida del Feader, que cubrirá solo una parte de la viticultura.

El sector ve con tristeza que el Ministerio de Agricultura, que debe facilitar y apoyar el desarrollo del sector, es hoy una estructura debilitada (que ha perdido pilares históricos, tradicionales y fundamentales de su acción frente a otros Ministerios), excesivamente burocratizada, carente de estrategia, sin fuerza política y sin dirección.

Y que tenga la fuerza para impedir el embate financiero que ha estado sustrayendo muchos millones de euros de las arcas del IVV y del IVDP, dinero del sector que debería invertirse en la promoción internacional de los vinos portugueses.

Es urgente e imperativo que, en este momento tan dramático y excepcional, el Gobierno acepte, de una vez por todas, acelerar un plan extraordinario y específico de apoyo al sector vitivinícola.

Paulo Amorim
Presidente de ANCEVE (Asociación Nacional de Comerciantes y Exportadores de Vinos y Espirituosas)

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