Clos Adèle y E Chenin, los blancos más familiares de Terra Remota

Miércoles 05 de Enero de 2022

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La bodega familiar de Marc y Emma Bournazeau en la DO Empordà sigue apostando por vinos gastronómicos que buscan expresar la personalidad del terroir y muestran en la etiqueta la cercana implicación de la familia en el proyecto.

Desde el nacimiento de Terra Remota, a finales del s. XX, Clos Adrien lideró los vinos de alta gama de Marc y Emma Bournazeau en su proyecto del Empordà. Adrien es el hijo de la pareja, y el tinto homónimo fue uno de los primeros "hijos vinícolas" que vio la luz; un vino que lleva años cosechando éxitos.

Adèle es la segunda hija de Marc y Emma y da nombre al nuevo blanco de gama alta de Terra Remota: Clos Adèle. Un vino monovarietal de Xarel·lo al 100% que demuestra el fantástico arraigo de la variedad en la zona. Un blanco fermentado en barricas de segundo vino de 500 litros para conseguir un aporte justo de madera que deja un toque ahumado en nariz. En boca este blanco es una delicia de flores silvestres y frutas amarillas con un fondo mineral; un vino de gran finura y longitud en boca que se suman a su potencia y amplitud.

E Chenin es otro de los grandes blancos de Terra Remota. En este caso, la 2020 es la tercera añada de este también monovarietal que lleva en su nombre una clara declaración de intenciones: la apuesta de la bodega por una variedad no amparada por la DO Empordà pese a estar admitida en fase de experimentación durante años. La "E" que capitaliza la marca es también la E de Emma Bournazeau y la E de Edith Soler -enóloga de la casa-; un vino pensado y gestado por estas dos mujeres cuyo buen criterio está fuera de dudas. Nuevamente trabajado como monovarietal, este vino de Chenin blanc al 100% es una muestra de la tenacidad de los Bournazeau al frente de su proyecto: siempre experimentado, oteando nuevos horizontes, buscando nuevas metas; en definitiva, haciendo camino al andar. Este vino es un resultado de esta búsqueda incansable, ya que se elabora en un huevo de hormigón a temperatura controlada, lo que potencia una gran frescura y untuosidad. Sigue una crianza de 7 meses sobre lías finas, tras la cual se descubre un vino elegante y complejo, donde despuntan frutas exóticas y blancas con gran frescura y la mineralidad marca de la casa.

Ambos blancos se enmarcan en la línea de ediciones limitadas de Terra Remota, con producciones cortas -3.500 y 3.700 botellas respectivamente para Clos Adèle y E Chenin-, que los hace más exclusivos si cabe y, por tanto, perfectos para ocasiones señaladas.

Más información 
Clos Adèle 2020 
E chenin 2020 
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