Ángel Villafranca: “Las medidas adoptadas hasta ahora no han sido suficientes, estamos en desventaja con nuestros competidores”

Carmen Fernández

Miércoles 05 de Agosto de 2020

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Ángel Villafranca, presidente de la Interprofesional del Vino

El presidente de la Interprofesional del Vino destaca la necesidad de que se trabaje en la recuperación de la confianza de los consumidores y en apoyar a la hostelería como canal de comercialización clave para el vino

Villafranca alerta sobre el riesgo del colapso del sector como consecuencia del alto nivel de stockaje de vino que no ha sido comercializado y la previsión de cosechas elevadas por lo que considera vital que la exportación vuelva a funcionar.

La crisis del coronavirus ha afectado fuertemente al conjunto de la economía del país, ¿cuál es el grado de afectación al sector vitivinícola y en qué aspectos ya se ha notado el impacto?

Nadie sabe el alcance real de esta crisis que siguiendo las últimas noticias todo apunta a que la famosa "V" que los optimistas vaticinaban no va a ser posible. Aunque la compra online y en alimentación se ha visto incrementada en los meses de confinamiento, no compensa el cierre del canal de hostelería ha sido demoledor para el sector del vino. El último Informe de Mercado que OIVE lanzó el pasado junio señalaba que en los tres primeros meses de la pandemia (marzo, abril y mayo), la diferencia neta entras las entradas y salidas de vino según INFOVI se había reducido en casi 1 millón de hectolitros respecto a los mismos meses de 2019.

¿Se puede hacer ya una valoración económica de las pérdidas en sector?

Es pronto para hacer cálculos, no existen datos fiables, pero si tenemos en cuenta los rebrotes que estamos padeciendo en Europa y los datos alarmantes de otros países que siguen sin frenar la curva como EEUU o algunos países de Sudamérica, podemos deducir que la actividad sigue afectada por la pandemia sin poder verse una vuelta al restablecimiento pleno de nuestros canales comerciales.  Este nivel de incertidumbre en los mercados que no le viene bien a nuestro sector y, en general, a nuestra economía. Según datos del OeMV las exportaciones en el mes de mayo habrían caído también un 24% en valor y un 23% en volumen, situándose en los 149,8 millones de litros (-43,2 millones) y los 178,2 millones (-57 millones €), el peor mes de mayo de los últimos diez años en valor.

¿Qué tipo de medidas están teniendo que adoptar las bodegas en lo que se refiere a sus trabajadores, al trabajo en viña o en bodega y al enoturismo? ¿Cómo ha sido la elaboración de los protocolos de actuación frente a la COVID?

El vino, como alimento, estaba incluido entre los sectores esenciales durante el estado de alarma y desde el principio las bodegas adoptaron estrictos protocolos siguiendo las recomendaciones sanitarias. En la parte más administrativa y comercial, se impuso el teletrabajo. Ahora mismo lo que más nos preocupan son las medidas que se tomen de cara a los trabajadores temporales que llegan con la vendimia que está a punto de iniciarse. Por ello, es importante que tanto el sector como las administraciones colaboren y trabajen conjuntamente para evitar posibles brotes en plena campaña tanto por el riesgo sanitario y de vidas que eso puede provocar, como por los daños a nuestra economía.

Respecto a los protocolos de seguridad de cara a visitantes y enoturistas, en cuanto ha sido posible, las bodegas han comenzado a reabrir visitas y degustaciones aplicando multitud de medidas para garantizar el enoturismo seguro.

¿Cómo valoran las medidas de apoyo al sector que ha tomado el Gobierno? ¿han sido suficientes? ¿se necesita más apoyo y en qué?

Se ha hecho un esfuerzo tanto a nivel UE como español para flexibilizar la normativa y permitir aplicar medidas del lado de la oferta. La Interprofesional del Vino de España ha manifestado en varias ocasiones que las medidas extraordinarias propuestas por Ministerio no han estado suficientemente dotadas económicamente. Se requiere una partida de fondos extraordinarios para ampliar las medidas. En países de nuestro entorno sí se han complementado las ayudas con fondos nacionales, lo que nos deja en desventaja con nuestros competidores. También hay que trabajar del lado de la demanda, en la recuperación de la confianza de consumidores nacionales y turistas, campañas de imagen en el exterior, y un apoyo clave a nuestra hostelería que es un canal de comercialización del vino clave.

¿Cómo cree que evolucionará la situación hasta finales de año en lo que se refiere a promoción, cosecha y comercialización de los vinos? ¿Cree que se producirán problemas en la exportación ya que al coronavirus se le unen problemas con los aranceles y con el Brexit?

Nuestras bodegas tienen un alto nivel de stocks de vino que no han podido sacar por la paralización  del mercado nacional e internacional. Se espera una cosecha buena tanto en cantidad como calidad, por lo que el riesgo de colapso del sector es alto. Aunque los aranceles de Trump o el Brexit hace unos meses era nuestra principal preocupación, la pandemia ha puesto en primer orden conseguir que el mercado exterior vuelva a funcionar y que el consumo se recupere. Todo dependerá de los rebrotes o la "segunda ola" para recuperar la confianza de los consumidores y que los canales habituales de comercialización se restablezcan lo antes posible.

La promoción sufrió un fuerte impacto con la suspensión de ferias y concursos. Sin embargo, muchas bodegas se volcaron hacia campañas y venta on line, ¿cree que el sector ha extraído cosas positivas de esta crisis? ¿nos estamos digitalizando a marchas forzadas?

Sin duda, tras esta grave situación humanitaria y económica siempre se extraen aprendizajes. Es indudable que las bodegas, que ya estaban muy digitalizadas, han trabajado muy duro para adaptarse a esta "nueva normalidad", como el resto de sectores. Además, en estos duros meses hemos dejado claro que somos una sociedad solidaria ya que, instituciones, sectores y ciudadanos se han volcado con iniciativas dirigidas a ayudar a los colectivos más desfavorecidos por esta crisis.

En este sentido, el sector vitivinícola también ha mostrado su compromiso con la sociedad con diferentes acciones. A lo largo de todo el Estado de Alarma hemos podido ver cientos de iniciativas tratando de ayudar a los que más lo necesitaban en estos momentos tan complicados. Al inicio de la crisis se sucedieron las donaciones por parte de bodegas para la compra de material sanitario, aprovechando sus contactos con importadores chinos, la cesión de sus instalaciones para la elaboración de geles hidroalcohólicos y alcoholes sanitarios y hasta muchas cooperativas del sector del vino, bodegas y viticultores pusieron a disposición de sus ayuntamientos tractores para llevar a cabo la limpieza de las calles de muchos municipios.

En esta segunda fase, el sector también está demostrando su lado más solidario con el apoyo de los sectores que más están padeciendo los efectos negativos de la crisis. Tanto en iniciativas individuales como colectivas, junto a otras bodegas, mediante aportaciones directas o en subastas benéficas el sector ha desarrollado diferentes acciones solidarias para ayudar al canal HoReCa y, en general, a la población más vulnerable. En esta lucha a contrarreloj el sector vitivinícola en España se ha unido como nunca manteniendo esa visión emprendedora de ver la botella siempre medio llena.

¿Cree que el sector del vino en España estaba preparado para afrontar una crisis como la que parece que comenzamos a vivir? ¿Tiene músculo el sector para aguantar los embates futuros?

Nadie estaba preparado para lo que estamos viviendo. No tiene precedentes. Pero dicho esto, el sector vitivinícola siempre se ha caracterizado por estar formado por hombre y mujeres emprendedores que se crecen ante los problemas. Cuando el consumo de vino nacional no cubría todos los litros que se producían en nuestro país, nuestro sector ha trabajado por llevar el vino español por los cinco continentes, siendo unos de los sectores agroalimentarios que más han apostado en su expansión internacional.

A pesar de este empuje, el sector necesita una ayuda extra porque muchos mercados están casi cerrados, a la hostelería le costará levantarse y los consumidores tanto nacionales como internacionales están perdiendo poder adquisitivo y, como suele pasar en todas las crisis, el vino es uno de los productos que antes se deja de consumir.

¿Cuál cree que debe ser la receta en los próximos meses para que el sector salga fortalecido de esta pandemia?

Se debe poner al sector vitivinícola en la mesa de trabajo de toda administración porque las medidas que se han puesto hasta ahora no son suficientes. Recordemos que el vino es un sector estratégico para España ya que es sustento de miles de familias. A ello se suma que el vino contribuye a nuestra imagen país,  es un polo de atracción de visitantes y es motor de desarrollo en muchos pueblos y ciudades pequeñas en esta España cada vez más vaciada en el medio rural. El principal reto de OIVE y entendemos que de todo el sector es que en esta situación excepcional nadie se quede atrás.

Carmen Fernández
Licenciada en CC de la Información y especializada en enogastronomía y turismo
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