El secreto mejor guardado para liderar el mercado del vino, hoy

Miércoles 01 de Abril de 2020

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Uno de los considerados "padres fundadores de los EEUU", Benjamin Franklin, dejó para la historia la frase por la que "las tres cosas más difíciles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo". Debe resultar cierto, porque en esta ocasión nosotros vamos a desvelar un secreto que nos cuesta mucho esfuerzo guardar. Un secreto para ayudar a un sector que venía ya atravesando momentos convulsos y al que la crisis del "coronavirus" viene a empeorar. Y un secreto que nos permitirá superar estos agravios (y por tanto perdonarlos), y si es posible, aprovechar el tiempo.

El secreto es el siguiente: si quieres sobrevivir de aquí a los próximos años debes invertir de forma drástica en experiencia de cliente y en transformación digital.

En realidad el secreto es explicar en qué consisten esas dos inversiones. Porque lo de la experiencia y la transformación seguro que lo han oído nuestros bodegueros y bodegueras en multitud de eventos, lo habrán leído en multitud de ocasiones, y se lo habrán recomendado multitud de expertos.

Ya.

Pero se trata de entenderlo y de ejecutarlo con éxito, no de repetir el mantra. Así que vamos a darle algo de recorrido "real" a esta máxima de la supervivencia, aunque para ello puede que incurramos en algunos momentos en planteamientos incómodos y dolorosos. Si queremos jugar con posibilidad de ganar, asumamos las reglas.

La experiencia de cliente es una de las grandes asignaturas pendientes en el mundo del vino. Una de esas asignaturas en las que se va de suspenso en suspenso.

Esta falta no es casualidad, sino el fruto y la herencia de siglos de posición dominante de mercado como principal bebida en todos los estratos sociales.

Hoy, tras años de especialización, tecnificación y un pasado glorioso de publicidad, la gran mayoría de propietarios de negocios vinícolas se siguen conduciendo por la idea errónea de "su" producto.

Y no. El vino ya no es ni será nunca más "su" producto. Es el producto de "ellos", de los clientes, del mercado. Son ellos los que determinan cuánto, cuándo y cómo quieren beber vino, y la gran mayoría de clientes se encuentran "abandonados" por unos productores que no entienden sus gustos.

En el mundo del vino es habitual oír lamentos como "si es que la gente joven no bebe vino", o "claro, como la cerveza es más fácil", o "los bares van a precio y compran lo que se les deje más barato". Los balones, para fuera; culpa, poca. Con excepciones brillantes, que las hay. Pero este es el panorama general.

¿Cómo identificar la experiencia de cliente, y que tiene esto que ver con lo digital, y cómo se vincula con las acciones para superar esta crisis? Lo contamos en la próxima entrega. Aquí, en Vinetur, a quien agradecemos que haya abierto su plataforma para las colaboraciones externas.

Un artículo de The Digital Coupage
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