Noches de vino, mañanas de agua (o vulgarmente llamada resaca)

Javier Campo

Martes 31 de Diciembre de 2019

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Maravillosa velada. Fin de año, la familia, los amigos, una cena que no te la acabas ni haciéndote el valiente y, como no, unos buenos vinos para acompañarlo todo. El resultado de todo ello viene a la mañana siguiente en forma de “resaca” (o “resacón” según el caso)

Como no hay que conducir, hay personas que deciden "darlo todo" y también "bebérselo todo". Obviamente, si seguimos el principio acción reacción, tomar más vino del que estamos acostumbrados, tiene consecuencias que suelen aparecer al día siguiente en forma de resaca.

¿Qué es eso de la resaca exactamente?

Pues es un proceso en el cual piensas que se acaba el mundo por que te encuentras como si te hubiese aplastado una apisonadora, te hubieras tragado varios litros de ácido y te hubieran precintado la cabeza con cinta americana dos luchadores de Pressing Catch. Mas o menos. Es decir, te encuentras mal. Pero mal, mal.

Si dejamos atrás los vómitos y las visitas urgentes al baño, parece que el malestar general, el mareo tipo crucero en medio de un tifón, y los pinchazos martilleando en los parietales nos van a perseguir un buen rato hasta que todo se regule un poco.

Es interesante conocer los síntomas y que los provoca exactamente, porque a veces, se puede evitar. Sobre todo, bebiendo menos. Una de las cosas que a veces pasa es que no te acuerdas de ciertas cosas o tienes espacios "en blanco". La amnesia se debe a que el alcohol interfiere en los mecanismos de creación de recuerdos. Esto, en consumidores habituales puede provocar carencias cognitivas muy importantes.

Cuando el alcohol ataca a la mucosa gástrica y a las vellosidades intestinales, el metabolismo reacciona expulsándolo de alguna manera. Como todos sabemos, solo hay dos caminos.

Lo más habitual es el dolor de cabeza que viene marcado por varios motivos: la disminución del nivel de azúcar en sangre, la dilatación de lo vasos sanguíneos en el cerebro (más presión) y la deshidratación de las meninges. Las histaminas (a las que algunas personas son más intolerantes y no lo saben) o los polifenoles, entre otras cosas que podemos encontrar en los vinos, son también actores en el proceso del dolor de cabeza del rollo "estoy como si me hubiese corneado un rinoceronte".

El dolor muscular o sensación de debilidad está marcado por casi todas las cosas que hemos comentado antes, especialmente las que tiene que ver con "perdidas de" que, de modo secuencial, afecta el sistema musculoesquelético también.

¿Cómo evitar la resaca?

Existen cientos de "milagrosas" recetas que son las de verdad. La buena, buena. Un "quitanieblas" típico es un Almax, con Vitamina B-12 y B-6 y una buena dosis de Ibuprofeno o Paracetamol. La automedicación no es buena. Otra es dar a tomar café con sal (que hace falta ser mala persona). Beber mucha agua parece que ayuda, aunque si lo pensamos tiene todo el sentido. El zumo de tomate o de otras frutas también están entre las recetas, pero hay que tener en cuenta la acidez y el como está el estómago. Pero lo que de verdad funciona, es no beber tanto.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos
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