Martín Códax crea su Orange Wine, una de las prácticas más tradicionales de los viticultores del Salnés

Lunes 11 de Noviembre de 2019

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Una edición limitada de 924 botellas de un vino de uva albariño, anaranjado y con alma de tinto, en cuyo proceso de elaboración y crianza la uva permanece en contacto con sus hollejos y pepitas, lo que le confiere una coloración característica y lo convierte en un vino rompedor y sorprendente

Antes de que naciese la DO Rías Baixas, antes de que el Albariño fuese lo que es hoy, los viticultores del Valle del Salnés ya elaboraban vino "de casa", un vino blanco elaborado a veces con uvas tintas, otras con uvas blancas, y que en cualquier caso adquiría un tono anaranjado y de potente aromas varietales.

Una tradición que ahora Bodegas Martín Códax acaba de recuperar con su nuevo Orange wine, un vino de uva Albariño, anaranjado y cuya elaboración recupera las prácticas más antiguas y tradicionales de los viticultores del Salnés, previas a la existencia de la Denominación de Origen Rías Baixas. Una edición limitada de 924 botellas de un vino ambarino, procedente de una pequeña parcela, la P04, de 0,10 hectáreas integradas en la finca experimental y de investigación de la bodega: Pé Redondo, en Meis.

"El viñedo seleccionado para el Martín Códax Orange wine ha de cumplir unas características concretas, se busca un viñedo en el que las uvas presenten una buena insolación que provocan pieles más gruesas, con mayor concentración de taninos y compuestos polifenólicos", explica el director técnico de la bodega, Miguel Tubío.

Hace cincuenta años los viticultores del Salnés elaboraban los vinos de una manera similar a lo que hoy conocemos como los "Orange Wines". Pero el origen del "Orange wine" se remonta hace más de 6.000 años, en la zona del Cáucaso, donde nació la vitis vinífera y donde surgieron las primeras elaboraciones de vino, en las que los racimos al completos se elaboraban en ánforas en las que permanecían macerando. "Permaneciendo fieles a ese origen, Bodegas Martín Códax lanza esta edición limitada de 924 botellas siguiendo esa forma de elaboración tradicional, que llega como otra forma de explorar todas las posibilidades de un gran varietal como es el Albariño", subraya la directora del departamento de Enología, Katia Álvarez.

Al contrario de los albariños convencionales que buscan la mayor frescura, en el caso de Martín Códax Orange Wine, el proceso de elaboración en contacto con las pieles provoca un vino más seco, estructurado y tánico. "Es lo más parecido a elaborar un blanco como un tinto, ya que el proceso de elaboración con maceración de las pieles favorece la fermentación alcohólica completa (obteniendo así un vino seco) y la fermentación malo-láctica (que suaviza la sensación ácida del vino), además de aumentar la estructura tánica dando la sensación de una boca de tinto. La maceración con las pieles durante 6 meses provoca una mayor extracción de taninos, obteniendo así sensaciones en boca de más volumen, potencia y estructura. Y el color ambarino que presenta el vino es el resultado de todos los procesos generados a lo largo de la fermentación y maceración en contacto con las pieles y pepitas", detalla Álvarez.

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