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Vicente del Bosque recibe la medalla como nuevo patrono de la Fundación Vivanco en la disciplina de deporte

Martes 09 de Octubre de 2018

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Santiago Vivanco, presidente de la Fundación y de Experiencias Vivanco, ha entregado la medalla como Patrono de la Fundación Vivanco a Vicente del Bosque, Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2010 con el conjunto de la Selección Española de Fútbol y Mejor Entrenador del Mundo FIFA 2012

Santiago Vivanco y Vicente del Bosque

Santiago Vivanco, presidente de la Fundación y de Experiencias Vivanco, ha entregado el pasado 5 de octubre la medalla honorífica al noveno Patrono de la Fundación Vivanco. Vicente del Bosque se une así a la labor de Víctor García de la Concha, Valentín Fuster, Carmen Iglesias, André Tcherniá, Rogelio Blanco, Antonio López, Teresa Berganza y Ferran Adrià, un compendio de personalidades que se encargan de orientar y canalizar los estudios y proyectos de la Fundación Vivanco, además de propiciar y potenciar las relaciones de la Fundación con otras entidades cuyos intereses sean comunes. Tal y como señalaba Santiago Vivanco, "es un honor para la familia Vivanco que Vicente del Bosque, un referente mundial que en lo personal y en lo profesional ha sido y sigue siendo fuente de valores positivos, entre a formar parte de nuestra Fundación. El deporte aúna toda una filosofía de vida que todos, también en el mundo del vino, tratamos de incorporar en el día a día: el valor de la perseverancia y el esfuerzo; la superación; la importancia del trabajo en equipo para superar con optimismo y gratitud los retos, por duros que sean; la ilusión; la satisfacción por el objetivo cumplido, que a menudo atraviesa por un camino con obstáculos... Vicente del Bosque, más allá de sus hitos futbolísticos, ha sabido contagiarnos con su discreción el verdadero sentido de la palabra humanidad, modestia y unidad. Hoy, día en el que nuestro nuevo Patrono de la Fundación Vivanco también ha sido nombrado Cofrade de Mérito por parte de la Cofradía del Vino de Rioja y su Gran Maestre Javier Gracia Lería, es sin duda un día emocionante e inolvidable para el vino."

En 2012, la FIFA reconocía a Vicente del Bosque como mejor entrenador del mundo. Ese año, la Selección Española de Fútbol ganaba la Eurocopa de Polonia y Ucrania con él como primer técnico. Dos años antes, el Seleccionador Nacional materializaba lo más cercano a una utopía: La Roja, cuya final se disputó en Sudáfrica, se convertía en campeona de la Copa Mundial de Fútbol 2010. Pero ni siquiera en aquellos momentos en que la euforia se desató en las calles de todo el país Vicente del Bosque, el hombre tranquilo, el héroe de serena sonrisa, perdió la calma. Los éxitos no han dejado fuera de juego a la personalidad humilde y sencilla del Marqués de Del Bosque y Príncipe de Asturias de los Deportes. Ni el título nobiliario honorífico concedido por el entonces Rey Juan Carlos I en 2011, ni el premio que en 2010 recibió en Oviedo toda la Selección Española de Fútbol de manos del entonces Príncipe de Asturias, han cambiado a este hombre cabal, afable y sensato.

No obstante, el que fuera entrenador de la Selección Nacional de Fútbol acumulaba un gran palmarés previo: dos Champions y dos Ligas como entrenador del Real Madrid, donde también jugó como centrocampista (339 partidos oficiales y 18 veces internacional). Vicente del Bosque sabe ganar y sabe encajar las derrotas. Las del terreno de juego y las de ese campo de entrenamiento continuo que es la vida; una vida que el técnico salmantino ha centrado entre dos 'palos': su familia y el fútbol. Siempre con una actitud deportiva y elegante; siempre con contención, sin estridencias, en un mundo donde el ruido gana por goleada a la reflexión serena. Alardear va en contra de lo que siempre ha predicado con el ejemplo: la modestia, el esfuerzo y la constancia, el sacrificio, la disciplina, la solidaridad.

Sin dinero para botas de fútbol

Del Bosque está marcado por lesiones que dejaron huella en su cuerpo, y pérdidas familiares que marcaron su alma. Nació y creció en el modesto barrio salmantino de Garrido, en 1950, donde dio sus primeras patadas al balón en los descampados cercanos a su casa, aunque entonces no había dinero para botas de fútbol. Años más tarde llegó el fichaje por el Salmantino, hasta que un ojeador se fijó en él. Sus aptitudes le hicieron dar el salto a las categorías inferiores del Real Madrid. Llegó a la capital con 16 años y una meta: superarse. Como ex futbolista y como ex entrenador (pasó 36 años de blanco antes de fichar por la Selección Nacional), Vicente del Bosque puede presumir de muchas gestas deportivas. Pero no lo hace. Va en contra de la humildad y la dignidad que este hombre, hijo y nieto de ferroviarios, aprendió en su casa.

Aquella infancia modesta en un barrio de casas bajitas, donde en verano se sacaban las sillas a la calle y se hablaba con los vecinos; aquellos años de escuela donde los niños recibían la leche en polvo que mandaban los americanos con el Plan Marshall, están de alguna forma presentes en el hombre volcado en las causas solidarias, especialmente con la protección a la infancia. Su implicación ha sido reconocida en numerosas ocasiones, así como su compromiso humanitario como embajador de la Fundación Síndrome de Down. Álvaro, el mediano de los hijos de Vicente del Bosque y de su mujer, Trini López, nació con síndrome de Down. De él, la familia ha aprendido "el amor en el más amplio sentido de la palabra". Como ha dicho el ex entrenador en más de una ocasión, hace felices a todos. Aún emociona la alegría de Álvaro, el aficionado más orgulloso del éxito de su padre y de La Roja en el Mundial de Sudáfrica. La calidez humana de Vicente del Bosque se vuelca también en el Campus que lleva su nombre, con el objetivo de inculcar a los más pequeños los valores de la vida sana, la deportividad y el juego limpio.

Compartir el vino hace 'equipo'

A Vicente del Bosque la vida no le pitado tarjeta roja, porque está entrenado en el respeto y el saber estar. Todo un caballero que dio con la fórmula para unir talentos, aunque fueran aquellos galácticos (Zidane, Luís Figo, el brasileño Ronaldo o Beckham) que pusieron los pies en la tierra para jugar a las órdenes del míster tranquilo, el que reivindica el valor de la calma, la constancia y la paciencia. Por eso el ex entrenador y ex jugador aprecia el tiempo y el cariño que precisa el vino para llegar a su mejor momento: le gusta y lo disfruta, aunque no se considera un entendido. Para él, lo mejor es que el vino permite compartir momentos felices con la familia y los amigos. Un principio que también acompaña a la Fundación Vivanco y que, a partir de ahora, compartirá Vicente del Bosque. El hombre discreto y afable que sabe, y mucho, cómo hacer un equipo.

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