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China quiere comprar Australia

TOM WESTBROOK / REUTERS

Martes 20 de Febrero de 2018

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Desde que China sustituyó a Estados Unidos como primer mercado de exportación para el vino australiano en 2016, las bodegas han centrado todos sus esfuerzos en el gigante asiático

A Wang Zhe, rico empresario chino de Guangzhou, le gustó tanto la copa de chardonnay de diez años que probó en una bodega australiana que quiso más.Así que pidió comprar todas las existencias de esa añada. Ése es el tipo de ofertas, en este caso hecha mientras degustaba un cordero asado con verduras en una cena en su honor, que han disparado en un 63% las importaciones de vino australiano en China, que alcanzaron los 535 millones de euros el año pasado.

Col Peterson, el bodeguero y enólogo que elaboró ese chardonnay, dice que Wang es el prototipo de los compradores que han revolucionado el sector del vino en Australia.

En esa cena, Wang, ataviado con papucha roja y mocaines de Prada, decía a través de un intérprete que trabaja en la bodega de la Hunter Valley que el vino era "impresionante": "He probado muchos vinos de muchos países, y tras probar éste me he dicho que el vino australiano es muy bueno". Con su compra en la bodega, a unos 250 kilómetros al norte de Sydney, el empresario intentaba aumentar una colección ya repleta de burdeos y borgoñas. Pero Peterson declinó la oferta: regaló a Wang una sola botella.

La relación entre Wang y Peterson ilustra cómo los bodegueros australianos están cultivando sus relaciones con China, el mercado de vinos que más crece del mundo, y los buenos resultados que están cosechando en el mismo momento en que los clásicos exportadores europeos se están encontrando con dificultades en ese país.

Las políticas comerciales también han influido: las exportaciones australianas de vinos a China han crecido a más del doble desde la entrada en vigor del acuerdo de libre comercio entre los dos países en diciembre de 2015, con lo que los aranceles cayeron de un máximo de hasta el 20% hasta el 3%.

Francia es con diferencia el primer país exportador hacia China, con un 40% de las ventas allí. Australia lleva un decenio en segundo lugar, según los datos de International Wine and Spirit Research and Wine Australia. Pero mientras que el crecimiento de las ventas francesas ha sido paulatino, el de las australianas ha estallado.

"En las dos mayores ciudades chinas, Shanghai y Pekín, vemos cómo se venden más y más vinos de Australia, España y Chile porque los consumidores se muestran más abiertos hacia nuevos orígenes y nuevos estilos", dice Guillaume Déglise, director de Vinexpo, que organiza ferias de vinos. "Al mismo tiempo, en las ciudades de segundo y tercer nivel de población, los consumidores, especialmente los más jóvenes, también muestran interés por esos países porque ofrecen una opción más competitiva que Francia".

En el último decenio las exportaciones de Australia a China han crecido el doble en valor que en volumen: las ventas de vinos de alta gama como el Penfolds Grange han crecido más que cualquier otro tipo, lo cual ha redundado en beneficios récord para su productor, Treasury Wine Estates.

Al mismo tiempo las inversiones chinas han recorrido toda la cadena productora australiana, con una oleada de compras relativamente pequeñas de empresas del sector. En mayo, la distribuidora china YesMyWine hizo una de sus mayores inversiones al comprar por 10,5 millones de euros un 15%, incluido un puesto en el consejo de administración, de Australian Vintage Ltd., la quinta mayor empresa productora de vinos de Australia.

El mes pasado, Changyu Pioneer Wine compró una parte mayoritaria de la bodega Kilikanoon, en el sur de Australia, por 12,5 milones de euros.

Cain Beckett, director de la empresa inmobiliaria Jurds, de la Hunter Valley, dice que cada mes vende unas cuantas viñas a compradores chinos. Stephen Strachan, director de la consultora vitivinícola Gaetjens Langley, de Adelaida, dice que la mitad de las iniciativas extranjeras sobre compras en el sector en Australia proceden de China.

Según Beckett, unas 50 de las 250 bodegas de la Hunter Valley son de propiedad china o hongkonesa. Una de ellas es Iron Gate Estate, comprada hace semanas por la familia Kuo, magnates de la industria eléctrica en Shenzhen.

Desde que China sustituyó a Estados Unidos como primer mercado de exportación para el vino australiano en 2016, las bodegas han redoblado sus esfuerzos: personal que habla chino mandarín, etiquetas en chino... Hasta algunos han vuelto al corcho, consicderado en China más tradicional y propio de los vinos de calidad, en vez de los tapones de rosca.

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