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Crean una red de estaciones metereológicas para aplicar una viticultura más ecológica

Viernes 09 de Febrero de 2018

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Los datos recogidos permitirán obtener un control más eficiente del desarrollo del mildiu con el objetivo de reducir al mínimo o evitar los tratamientos fitosanitarios

El Consejo Regulador de la DO Empordà, el centro de investigación IRTA-Mas Badia y el Servicio de Sanidad Vegetal del Departamento de Agricultura de la Generalitat, con el apoyo de la Diputación de Girona, acaban de poner en marcha una red de estaciones meteorológicas que ayudarán a los viticultores de la denominación a combatir de forma más ecológica el mildiu, un hongo que provoca una de las las principales enfermedades que afectan a las viñas.

La red está formada por once estaciones meteorológicas ubicadas en el Alto y el Baix Empordà. Durante los últimos días se han instalado cinco los municipios de Calonge, Masarac, Agullana, Garriguella y el Port de la Selva. En la red también se anexionan cuatro estaciones más de las bodegas Espelt y Peralada, ubicadas en Vilajuïga y Rabós, Colera y Capmany. Finalmente, también se integran en la red las dos unidades más de la Red de Estaciones Meteorológicas de Cataluña (XEMA), situadas en Espolla y Roses. La distribución de estas estaciones en diferentes poblaciones permitirá realizar previsiones a pequeña escala y más ajustadas a las diferentes zonas de producción de la DO Empordà.

Las estaciones incorporan sensores de temperatura y humedad relativa, pluviómetro, sonda de humectación foliar y anemómetro. Están dotadas de paneles solares que garantizan el funcionamiento continuado los 365 días del año. Las estaciones harán, como mínimo, una lectura horaria y enviarán los datos recogidos a una plataforma que monotoritzarà los resultados de manera permanente.

El objetivo principal de esta red es implementar modelos avanzados de predicción de los riesgos de infecciones de mildiu a partir de la detección de las condiciones meteorológicas que favorecen su aparición y propagación. Los datos recogidos en las estaciones serán procesadas por el IRTA y el Servicio de Sanidad Vegetal que, mediante avisos, comunicarán a los viticultores cuando se dan las condiciones más propensas para la aparición de esta enfermedad. De este modo, los viticultores tendrán una información más completa que será básica para decidir los tratamientos fitosanitarios a aplicar en los viñedos, con el objetivo final de minimizar lo máximo posible o evitar el uso de pesticidas que se aplican al viñedo ampurdanés, con los consecuentes beneficios para la salud humana y el medio ambiente. Este sistema de gestión estará en fase de pruebas durante los próximos tres años para valorar su efectividad y fiabilidad en la reducción de los tratamientos aplicados en los viñedos. A lo largo de este tiempo, se realizarán estudios sobre el terreno a varias viñas para comparar la evolución de la enfermedad y se analizarán cepas que no se tratarán (cepas testigo), cepas que serán tratadas a partir de los avisos facilitados por la plataforma y cepas en los que se efectuarán los tratamientos convencionales que se han aplicado hasta ahora. Las bodegas Espelt, Peralada y Clos d'Agon colaborarán en estos estudios.

Otras aplicaciones de la red
La puesta en marcha de las estaciones meteorológicas abre amplias posibilidades en la mejora del cultivo de la vid en la DO Empordà. Además de la sanidad vegetal de las cepas, la red también puede permitir en un futuro introducir mejoras en la gestión del suelo, del riego o del seguimiento de la maduración de la uva, entre otras posibles aplicaciones. El proyecto representa una elevada innovación en la viticultura ampurdanesa, ya que estudiará y validará nuevos sistemas predictivos que permitirán mejorar la gestión y el rendimiento del cultivo, facilitando la planificación y la gestión de la viña.

Agricultura más ecológica y sostenible

La creación de esta red de estaciones meteorológicas responde a la creciente necesidad y voluntad del sector para limitar al mínimo posible o evitar el uso de fitosanitarios y caminar cada vez más hacia una agricultura ecológica. Desde hace años, el Consejo Regulador de la DO Empordà impulsa un plan estratégico para implementar una producción más sostenible.

El año pasado, por ejemplo, se puso en marcha la Agrupación de Defensa Vegetal (ADV) de la DO Empordà que principalmente asesora a los viticultores para aplicar métodos más racionales y sostenibles en el tratamiento de las viñas. La ADV de la DO Empordà es un servicio de asesoramiento técnico de la viña que recibe el apoyo del Servicio de Sanidad Vegetal del Departamento de Agricultura. La agrupación permite coordinar los trabajos de los técnicos de la zona, un trabajo en red que aporta más conocimientos a los viticultores para trabajar la viña de una manera más precisa y respetuosa con la salud humana y el medio ambiente.

Una de las líneas de trabajos más avanzadas de la ADV de la DO Empordà es el control y seguimiento de plagas y enfermedades de la vid para aplicar métodos alternativos a los productos químicos. Desde el 2015, buena parte de los viticultores de la DO Empordà aplican métodos de confusión sexual en los viñedos para erradicar la Lobesia botrana o polilla del racimo. Este sistema se basa en la difusión continua y homogénea de feromonas a la atmósfera. Las feromonas son sustancias volátiles que, emitidas de manera natural por los insectos hembra, tienen como función la atracción de los machos para conseguir el apareamiento. Con la emisión constante de feromonas, a través de unos difusores situados en los viñedos, se provoca la desorientación del macho y se impide el apareamiento y reproducción de una manera biológica.

¿Qué es el mildiu?

El mildiu es una de las principales enfermedades que afectan a la viña y es una de las causas de mayor incidencia en la disminución de la producción. Está producida por el hongo Plasmopara vitícola (Berk et Corto) caracterizado por un ciclo vital complejo, pero ampliamente estudiado y descrito. La enfermedad daña la uva y es un sin vivir para los viticultores que detectan la presencia del hongo cuando éste ya ha provocado daños en la viña. La afectación provoca que las hojas de las cepas se sequen y pierdan la capacidad de hacer la fotosíntesis que es la fuente nutritiva para que crezca la uva. El mildiu puede afectar a la planta desde el mes de abril hasta el envero, momento en que la uva cambia de color alrededor de julio o agosto. El período más crítico es durante la floración cuando la planta está más receptiva a los efectos de la enfermedad. El hongo se puede mantener como reservorio en el suelo, en forma de esporas, durante más de un año sin perder su capacidad de infectar la viña en años posteriores.

En años lluviosos, la afectación del mildiu es mayor y propicia un descenso importante tanto en la cantidad como en la calidad de la producción. En el Ampurdán y gracias al efecto de la tramontana, esta afectación es menor que en otras zonas productoras. Sin embargo, el mildiu siempre causa incertidumbre y preocupación a los productores ampurdaneses por las posibles infecciones que se pueden producir después de cualquier lluvia.

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