
Los más de 1500 vinos que participan de diferentes nacionalidades certifican la calidad del certamen.
Escondidas tras un saco negro y bajo un número, las botellas se abren liberando como únicos competidores al aroma, el cuerpo y el sabor de los vinos que buscan alcanzar la máxima puntuación. Los camareros llevan el caldo a las mesas y los catadores comienzan el proceso de la votación.
Tras la cata de cada botella se comprueba que la privacidad ha sido máxima.
Cuatro dÃas teñidos de tinto en los que el escaparate de vinos de nuestro paÃs comparte mesa con los caldos de 22 nacionalidades distintas, el brindis final lo hará el que sea nombrado Bacchus de Oro, una distinción de calidad que asegura haber recibido la máxima puntuación (100 puntos).